El color de mi cristal.

Como en la vida misma, todo depende del color del cristal con que miramos.

Mi blog sin velitasAndaba mosqueado con algunos de los comentarios donde me dicen lo monas que son las velitas, porque eso de poner "las velitas" en plural no me cuadra. En efecto, yo no veo tantas velitas. En las ilustraciones que acompañan pueden observar como yo sólo veo una, la que hace de complemento en la cabecera del blog. En los comentarios me sale el feo logotipo azul de Gravatar (me hace falta que se pase por los comentarios alguien que tenga un susodicho, a ver si se aficha).

Debo decir que llevo algunos días intentando que se vean las dichosas velitas … y de pronto se me ocurre … vamos a ver cómo lo podrían estar viendo la mayoría, y enciendo uno de mis otros ordenadores, un viejo trasto que calza Windows del 98 y mira al mundo con un Explorer 6. ¡Milagro! ¡Ahí estaban las dichosas velitas que yo no lograba ver!

Mi blogPues qué decirles, el problema no se ha resuelto sólo, el problema se me ha complicado sobremanera. Me tengo que dar por enterado de que cada navegador sobre cada plataforma hace con el diseño de mi blog lo que le da la puñetera gana. El jodido Explorer por ejemplo podría estar afiliado al Partido Comunista, tira de todo el contenido hacia la izquierda, hasta el borde de la pantalla, dejándome un enorme vacío a la derecha. Ahora me toca arreglar las velitas para uno, arreglar los márgenes para otro, … y esperar al siguiente, que es otra. ¿Quién me pega el siguiente susto contándome cómo se me ve en Safari sobre MacOs X? ¿Opera? ¡Es la leche!

No, no, no, no me estoy complicando la vida por cosas sin importancia. Tratar de mostrar algo y que los demás no lo vean como tú pretendes que se vea es un problema, y gordo…

Comprender que prácticamente no hay dos cristales con el mismo color nos obliga a estar atentos a las necesidades de los demás y presentarles las cosas de tal forma que tengamos en cuenta sus distorsiones para presentar un discurso personalizado que las compense. Me voy a tener que empollar un curso completo de cromatografía para saber qué color le tengo que mencionar a cada cual para que, una vez pasado por su particular cristal, si yo quiero decir rojo, él vea rojo, y si yo quiero decir azúl marino, él vea azúl marino. Para los posicionamientos, más de lo mismo. A ver cómo compenso yo la querencia por Marx del Explorer de Microsoft, sin fastidiarlo para los demás.

Que si, que el mundo se ha globalizado. Antes con que te entendieran los que tenías a vista era suficiente, ahora, sólo los que tienes a vista no son nadie, los demás son siempre mayoría.

No me extraña que la gente se desespere, se crea inútil y nímia, y se encierre en un cascarón cada vez más diminuto. Si es que cualquier tontería resulta tan complicada.

Si sólo la solución fuera comprarse un juego de gafas de colores…

P. D.: Con las imágenes, más de lo mismo … no todos los navegadores las posicionan igual, ni su redimensionado automático de las mismas tiene la misma calidad, esto es un desastre.   


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