Todo personal…

Después de exponer en la entrada anterior de forma breve una teoría bastante amplia pero no menos sintetizadora y por lo tanto parcial e incapaz de abarcarlo todo con detalle, que es el trasfondo que me guía y proporciona la urdimbre sobre la cual voy tejiendo la trama de mi vida, llega el momento de personalizar y transmitir en qué sentido todo lo allí expuesto ha tenido y tiene una influencia considerable en mi vida y moldea mi personalidad.

Pero no es tarea fácil, y la he ido posponiendo…

Hoy me he encontrado de bruces con un trocito de historia, para muchos perdida o nunca conocida, que me ha animado a salir del cascarón. Hay muchos datos concretos de la historia que ignoro. Hay tantas instituciones, instancias, intereses, etc. con un poderío impresionante tratando de reescribirla a su gusto, que una persona aislada y con recursos limitados nunca llegará a saber si lo que se puede leer en este o aquel libro, ver en cualquier documental, estudiar en la escuela o facultad tal, etc. es la verdadera verdad o aquello que más conviene que pase por la misma a quienes de forma abierta o solapada controlan las riendas de las empresas que hacen accesibles estos datos. En la blog de Lucía Etxebarria (http://www.lucia-etxebarria.com/diario/?p=298) sale publicado hoy sábado 14 de abril:




Discurso del Presidente del Gobierno provisional Niceto Alcalá-Zamora transmitido por Unión Radio el día 14 de abril de 1931

En nombre de todo el gobierno de la República española, saluda al pueblo una voz, la de su Presidente, rendida por la emoción e impulsada por el entusiasmo ante el espectáculo sin igual de una reacción casi imposible de imitar que esta nación ha dado al mundo resolviendo el problema de su revolución latente y cambio indispensable de su estructuración, en medio de un orden maravilloso y por voluntad y vía perfectamente legales. El Gobierno todo, en nombre del cual hablo, está compenetrado por su amor al país y dispuesto a resolver los ideales nacionales y ofrece que pronto, muy pronto, tan pronto como las circunstancias lo permitan, dictará el modelo de su estructuración política. Pero mientras tanto, el Gobierno realizará un programa de justicia social y de reforma administrativa de supresión de injusticia, depuración de responsabilidades y restablecimiento de la ley. Dará con todo ello la satisfacción que el pueblo anhela… El acto del domingo con ser admirable y perfecto, ha tenido complemento grandioso con el requerimiento que ayer hizo la opinión al régimen monárquico para que desaparezca e la implantación en el día de hoy de la República por un acto de voluntad soberana, de iniciativa del país, sin el menor trastorno, completando aquella empresa de tal manera que el mundo entero sentirá y admirará la conducta de España, ya puesta en otras manos con un orden ejemplar, que ha de completar su eficacia.

Asistid al gobierno con vuestra confianza, vigiladle en sus actos y, si incurrimos en responsabilidad, exigidlas; y con nuestro amor y con nuestra conciencia prometemos llenar todas vuestras aspiraciones. Si esto es así, no os reclamamos vuestro aplauso, sino vuestra confianza, para la satisfacción de la conciencia de todos nosotros. Nuestra autoridad sólo puede existir con vuestro apoyo, seguir unidos sin alborotos en las Calles y respetad el derecho de todos; pero vigilad, pues sois la guardia nacional del Gobierno que acompaña al pueblo. Procurad que en vuestra conducta no haya nunca la menor protesta que sirva de pretexto para una reacción contraria y, si ella surgiere, quede ahogada.

La normalidad en el país es completa, y nos hemos posesionado sin el menor incidente. El primer acto del Gobierno ha sido la concesión de una amplia y generosa amnistía.

Estamos todos seguros de que España goza de un completo amor en todas las regiones, que servirá para hacer una España grande, sin que ningún pueblo se sienta oprimido, y reine entre todos ellos la confraternidad.

Con el corazón en alto os digo que el Gobierno de la República no puede dar a todos la felicidad, porque eso no está en sus manos, pero sí el cumplimiento del deber, el restablecimiento de la ley y la conducta inspirada en el bien de la patria. ¡Viva España y viva la República!

Cuadernos Repúblicanos , nº 42, abril 2000, pp. 7-8.



No tengo conciencia de ser republicano. Al igual que mi afinidad con los anarquistas, se trata más de encontrar ciertas coincidencias frecuentes entre mis ideas y pensamientos autónomamente desarrollados y algunas, que no todas, las ideas que comúnmente se les asignan a esas corrientes del pensamiento humano.

En realidad, siempre me he creído una entidad autónoma, libre de ataduras, sin más límites que mi conciencia ética, de índole universal. Abierta a absolutamente todo lo posible. Nací y crecí en una época profundamente turbia del desarrollo de la humanidad, donde tanta gente vive una vida tremendamente superficial por el mero hecho de no ser capaz de encontrar una forma más profunda y consolidada que tenga posibilidades de resistir a la marabunta y el caos que genera la falta de concretización de unos modelos de vida específicos y viables. Ser consciente de la realidad, y tener unos parámetros éticos para calibrar el alcance de los hechos, le da a uno una libertad de acción tremenda, pero al mismo tiempo limita las alternativas viables de una forma bestial. Primero, porque la propia ética hace impracticables montones de alternativas que para alguien carente de la misma si que son obvias, prácticas e irresistiblemente beneficiosas para la prosperidad personal. Segundo, porque mucho de lo posible en este mundo en la situación en que se encuentra, aunque no de entrada éticamente reprobable, termina, en su desarrollo, en sus implicaciones, en la necesidad de compartir la responsabilidad con otros entes e individuos que no se guían por los mismos ideales, comprometiendo los principios de uno.

Tercero, y más importante de todos, ser consciente de la situación actual y estar dotado de una ética válida le proporciona a uno una visión muy esclarecedora del conjunto que formamos la humanidad, y a raíz de eso una libertad verdadera para organizar su vida de forma profunda y significativa, pero le confronta también, ¡qué le vamos a hacer, es la suerte que toca con las circunstancias!, con un mundo actual profundamente injusto donde esa libertad se ve inmediatamente condicionada por las prioridades que la visión de la misma nos impone a través de nuestro ordenamiento ético. La libertad, en sentido ético, es la ausencia de prioridades que condicionen nuestras elecciones, y este mundo está muy lejos de hallarse en un estado tal que una persona ética pueda considerarse libre. Muy al contrario, las prioridades son tantas que cualquier persona ética puede considerarse perfectamente un esclavo de las circunstancias… a no ser que encuentre en el desarrollo de aquello que las circunstancias le indican como prioritario su razón de ser y la verdadera expresión de su libertad. Porque para alcanzar realmente la libertad, en sentido ético, no cabe otra que ir resolviendo una a una esas prioridades inevitables, hasta que no quede ni una y podamos por fin elegir hacer lo que nos plazca sin que nos quede el remordimiento de dejar otra cosa pendiente y sin acabar.

No he podido evitar reconocerme plenamente en los planteamientos éticos de la República, ni identificarme con el discurso de Niceto Alcalá-Zamora, así que me he lanzado una vez más…

Los que hayáis leído mi anterior entrada (http://ningunotro.blogsome.com/2007/03/24/nada-personal/) ya sabréis por dónde van los tiros más o menos, a los demás, les recomiendo su lectura antes de continuar.

Básicamente, la estructura de organización republicana es la que más se aproxima a la forma de organización que deberían adoptar las PRESAS para librarse de las influencias exageradas de las estructuras concentradas de poder que se construyen en su afán por garantizarse la supervivencia individual los DEPREDADORES. Aún así, adolece de demasiada estructura formal que puede ser pervertida, como ocurre con el gran ejemplo de la República Francesa, donde el famoso lema "Libertad, Igualdad, Fraternidad" se halla olvidado en un recodo de aguas mansas de las mentes, y el poder del pueblo está secuestrado por una jauría de políticos profesionales (admiren el bochornoso espectáculo, precisamente por estas fechas se hallan los vecinos del norte en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales) que poco o nada tienen que envidiarles a las antiguas castas aristocráticas a las que la revolución cortó tantas cabezas. También aquí en España, el sueño legítimo de un pueblo fue abortado por la intervención de las fuerzas reaccionarias de los DEPREDADORES que habiendo aprendido en sus carnes la lección de la Revolución Francesa y lo mucho que les costara pervertir sus instituciones, no tardaron prácticamente nada en organizarse tanto dentro del país los españoles como fuera todos los demás, para ponerle una zancadilla precoz a aquel formidable enemigo de sus eternas pretensiones.

No sería de extrañar pues que Franco, tras la victoria, organizara bajo el lema "Una, Grande, y Libre" a una estructura tipicamente DEPREDADORA, y desatara una feroz caza de todo aquello que pudiera presentar una amenaza para su perpetuidad.

Pero bueno, yo nací en el ‘64, en el exilio -aunque fuera por entonces más por razones económicas que ideológicas-, y nula experiencia personal tengo de esos años turbios… Cuando yo empecé a madurar intelectualmente, a la temprana edad de 13 años, tras verme como el mayor de cinco hermanos recién condenados por un cáncer a ser huérfanos de madre, la república española llevaba ya muchos años enterrada, y el Caudillo, dos. Además, en nuestra casa la política nunca fue, ni llegaría a ser, tema de conversación.

Madurar a tan temprana edad en un entorno política y socialmente estéril como el que me toco vivir, le da a uno mucha autonomía para desarrollar la personalidad que uno quiere, y la falta de ejemplos cercanos, ya fuera para orientarme en sentido positivo o negativo, aunque no faltaran las influencias ligeras, me hizo ampliar la visión de una forma exagerada, formándome una personalidad en base a criterios amplios y universales en lugar de dejarme influenciar por carácteres fuertes de mi entorno inmediato, ya que aparte de una tía mandona pero por suerte (para nosotros) analfabeta, no hubo nadie.

Así crecí, construyendo sólo una visión global del mundo, donde yo no era menos que nadie por mucho que empezara a pensar como mocoso de 13 años, algo que tuve que defender muy a menudo frente a los criterios de "experiencia y sabiduría" que muchos me argumentaban con el sólo criterio de su edad biológica. Una visión donde los demás, si no eran más, tampoco eran menos. Como mucho, los demás podían ser catalogados como gentes afines a mis pensamientos y a su desarrollo, antagónicos por acción -los que profesaban activamente una convicción contraria a mis principios, o la inmensa mayoría, antagónicos por omisión -aquellos que yendo a su bola sin ánimo de ir contra nadie, los típicos "vive y deja vivir", le hacían obstrucción involuntaria a mi tarea principal, que es saldar aquellas prioridades que siendo éticamente insoslayables me impiden alcanzar la libertad mientras no hayan sido resueltas.

Continuará…


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