Este mundo apesta.
Si, quizás a más de uno/a le molesta que lo ponga así de rotundamente y sin florituras… pero para gustos los colores, y el/la que se encuentre a gusto en él pues que le joda mi opinión si es que le importa. Quizás precisamente se encuentren tan a gusto porque efectivamente haya muy, muy poquito que les importe.
Pero dejemosles vivir a cada cual en el mundo que prefiere ver. El/la que sepa (y ya he dicho suficiente como para que el/la más burro/a se entere, ¿verdad?) que no comparto sus ensoñaciones idílicas y no quiera ver perturbada su visión de los hechos más allá del leve escozor que producen estas palabras disonantes, pues que tome nota de que si hasta estas palabras la responsabilidad de su zozobra es exclusivamente mía, a partir de la coma que antecede el/la que siga leyendo será única y enteramente responsable de aceptar los efectos que el resto de mis palabras puedan ocasionarles.
Avisados quedan.
Tengo la mala suerte, la desgracia, la desfachatez (visto en negativo según desde donde) de haber nacido con una mente bastante libre y equilibrada (para mi es una bendición, aunque cueste un huevo sufrir las consecuencias en las actuales circunstancias de pasotismo y apatía generalizadas). Desde siempre veo cosas que no me parecen adecuadas, y lo peor es que las guardo en cajoncitos y de vez en cuando vuelvo a comprobar si ha cambiado algo al respecto. Con el tiempo, me he hecho una idea de cómo es el mundo, pero hay más cajoncitos disonantes en cuarentena temporal y pendientes de solución definitiva que verdades como puños. O sea que en mi rompecabezas hay un montón de piezas que aún no logro interpretar de la manera adecuada para encajarlas en el lugar correspondiente del mismo.
Otras personas quizás tengan menos escrúpulos para mantener lo que no comprenden cómo encajar en cuarentena, y se mantengan con la ilusión de tener más completado el rompecabezas. A veces simplemente porque no se toman el tiempo de analizar correctamente las dependencias de cada pieza por los cuatro costados, otras porque ni siquiera se dan cuenta de que más allá de las piezas de las que saben que disponen, bien o mal encajadas, hay otras que también forman parte del mismo mosaico, y sin las cuales su visión del mundo no es completa.
Vaya por delante que nada puedo hacer, salvo que tenga la suerte de que por iniciativa propia quienes quieran seguir leyendo estas líneas se sientan afectados y modifiquen en algo su conducta, para evitar que quien considere completo su rompecabezas vital con cinco o cincuenta piezas siga así hasta que la muerte le sea leve.
Pero que no pueda hacer nada, no significa que me guste que tales seres existan y que además su número aumente de forma vertiginosa en los últimos tiempos. Mal que les pese que nos atrevamos a decir que les falta algo (no digamos qué, no se trata de frustrarles su plácida existencia), lo cierto es que cuantas más gentes se contenten con un puzzle vital de cinco a cincuenta piezas, más difícil resulta para aquellos que manejan miles y miles de piezas ordenarlas adecuadamente. La cohesión social sólo es posible cuando la mayoría de la gente maneja suficientes piezas y además la forma de ordenarlas de cada cual es mínimamente compatible con la de los demás.
Poco importaría cuántos manejaran pocas piezas, si estos fueran a su bola y constituyeran un grupo de "variedades diversas" y las excentricidades en uno u otro sentido se compensaran estadísticamente. Desgraciadamente, estas "mentes simples" no solo existen en una sopa estadísticamente caótica y neutra, sino que muchos de aquellos que si que manejan bastantes piezas del rompecabezas no se contentan con contemplar la sopa sino que se han hecho con titulaciones de primera como cocinero jefe y saben perfectamente como hacer su sopa particular con estos primitivos ingredientes. Sopa "nometoqueslalibertaddeexpresión", o sopa "todapropiedadprivadaessagrada", o sopa "muertealmoro", o sopa "mercadolibreynofalsificado" (perdonad que solo cite a algunas de las que más me joden, no quiero hacerle propaganda a las que si me gustan).
El quid de la cuestión está en que desde siempre, con los ingredientes abundantes y baratos se hacen unas sopas insípidas pero tiradas de precio que sin embargo dejan pingues beneficios a sus creadores, mientras que con los ingredientes más complejos resulta más difícil hacer una sopa sabrosa (es que nos resulta éticamente inviable hacerlas insípidas), el precio no puede estar tan tirado y los beneficios para desarrollar "el negocio" (menudo negocio) escasean.
Pongamos un ejemplo reciente que debería dar que pensar a cualquiera que aún tenga dos neuronas perdidas vivas en esa cavidad donde se supone que alojamos un cerebro:
Las inyecciones bestiales de liquidez en el sistema financiero mundial de parte de la Reserva Federal Estadounidense, el Banco Central Europeo y los bancos centrales de Japón y Australia.
Un menda, con un cierto nivel de raciocinio que estima suficiente para comprender algunas cosas… no deja de maravillarse ante la extrema facilidad con la que aparecen de repente miles y miles de millones de dólares, de euros, de yenes, etc. (el baile ha sido impresionante) para salvar del desastre a la ficción financiera que son las bolsas de cotización de acciones y las contabilidades de los bancos.
Sobre todo cuando previamente se le ha machacado a conciencia con que no hay dinero para erradicar la pobreza, no hay quien pague los sacrificios que habría que hacer para dejar de contaminar la Tierra, y tantas otras causas más que dignas que se quedan siempre sin financiación o con las sobras de los presupuestos de otras causas menos altruistas.
Es fácil mantener la ilusión (el engaño, no la esperanza) cuando se puede aparentar que es real esa falta de liquidez, que realmente no hay recursos para hacer las cosas…
… pero después de ver con qué facilidad si que aparece el vil metal cuando interesa … -pues a quien interesa-, yo aún NO me hago ilusiones sobre la cantidad de gente que de repente decidirá que va a ser hora de examinar o reexaminar la forma en que encajan algunas de las piezas que forman parte de su visión del mundo.
Deberíais, pero la verdad es que se que no tenéis cojones para atreveros (u ovarios, que aquí no se salva nadie por cuestiones de género).
En otro orden de cosas, mucho más mundano, hoy estoy verdaderamente de enhorabuena, vamos, si los tuviera hasta tiraba cohetes… se acabó la sensación de pensar que visitaba otro planeta cada vez que iba al retrete de mi casa desde hace ya casi un año. Por fin las subcontratas del seguro de los propietarios del piso de arriba se han dignado acabar la magna obra que ha supuesto reponer a su estado original (bueno, siendo benévolos en la comparación) el paisaje que obligatoriamente contemplo cada vez que no me queda más remedio que no dedicarme a otra cosa durante un rato. Añoraba ya de veras el blanco inmaculado que contrastaba tan brutalmente con las variaciones de tonos ocres y negros que he soportado (yo, y peor aún, mis por suerte escasas visitas) durante un tiempo tan inexplicablemente prolongado. Si a veces hasta me creía en una de esas Cuevas de Altamira, con liquidos de inclasificable composición goteando de lo que mi mente tomaba por impresionantes estalactitas (que si, si le hubieran dado más tiempo al tiempo…). O me reía de las cutres fotos del Mars Explorer estadounidense teniendo tan cerca una fidedigna maqueta a escala del paisaje marciano para recrearme en sus maravillas.
Proezas de la mente que aún tiene uno…
Sobre esta Entrada
Está leyendo “Este mundo apesta.”, una entrada en Yo y NingúnOtro
- Publicada:
- el 18/08/2007 a las 19:42
- Categoría:
- 99. General








5 Velitas me iluminaron
Ir al formulario | Comments RSSRetroalimentación iur: http://ningunotro.blogsome.com/2007/08/18/este-mundo-apesta/trackback/